La mano sobre esa espalda húmeda
La mano entre el vientre
y la sonrisa
Tú, a cuatro leguas del norte
lejos de la cama y la mano
Tú, allá en la rama
donde no se toca
muy alto
la mano que todo puede
deslizase entre piernas
la mano a unos segundos
del pubis
Tú, me dejas en mi silencio póstumo
La mano fría
tranquila, se retira.

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