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MANUEL
BANDEIRA
UNA POÉTICA DE LA MUERTE..
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Traducción,
selección y nota de Hermes Vargas
Poeta.
Además de Bandeira, ha traducido a Mario Quintana y Joao Cabral de Melo-Neto.
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Posiblemente
existan en el hombre obsesiones reales o falsas, pero en el poeta la obsesión de
la muerte es tan verdadera como el poema. Su insistente presencia es un desvelo constante imposible de sosegar, no
sabemos cuándo sucede, el acto que
la precede va acompañado de una sorpresa única. En Manuel Bandeira ella no constituye sorpresa alguna: se hace cotidiana y da paso a una escritura
fundamentada en la muerte como
metáfora, un ardid hasta el fin de sus días.
«A
todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de
los sanos y la del reino de los enfermos» Bandeira convivió
casi toda su vida con esta idea, a partir de 1904 cuando es
declarado enfermo de tuberculosis y por lo tanto literalmente muerto, ya que
para este momento nadie podría sobrevivir a semejante enfermedad. Sin embargo, debido al esfuerzo de su familia es trasladado al
sanatorio del Clavadel en Suiza
(1913) donde será sometido a un tratamiento durante un año y allí ha de encontrarse con otros enfermos posteriormente famosos: Paul Eluard, Gala,
Picker, etc. Este ambiente de alguna manera ayudó a Bandeira a formarse y a
escribir con insistencia desde la literatura y para la literatura. Para ese entonces retoma el alemán aprendido en el
colegio que le sirve como pretexto a la lectura de Goethe, Heine, Lenau, etc.
En el
año de 1916 muere la madre del poeta comenzando así un período
difícil y pleno de una soledad derivada de la muerte que en
algunos casos son más duros que otros. Ejemplo de ello es la muerte de su padre de
quien devengaba su manutención por su
estado de postración debido a la tuberculosis dejando además en él un fuerte vacío moral, su padre le animaba a escribir, gracias a él publicó Carnaval
libro clave en su obra poética.
«Es con la tuberculosis que
se articula la idea de la enfermedad
individual, así como la idea de que, ante la propia muerte, la gente se hace más consciente; las
imágenes que se agrupan en torno a la enfermedad muestran cómo surge la
idea moderna de individualidad, (...) El tuberculoso era un rezagado, un vagabundo en busca de un sitio sano.
A partir del siglo XIX la
tuberculosis se convierte en otra razón para el exilio, para una vida sobre
todo de viajes» De ciudad en ciudad Bandeira lee y escribe una poesía que va dando al traste con viejas formas, apegado a esa idea fija
de la muerte, como sostiene uno de su biógrafos más importantes Julio Castañón Guimaraes: «Las muertes puntean la vida
de Manuel Bandeira. Como contrapunteo a la aparición de sus libros. Si el primero de ellos fue precedido por
la muerte de su madre, el segundo no
sería visto por su hermana, muerta en 1918.
Antes del tercer libro moriría su padre, en 1920, y el hermano, en 1922». Esta convivencia con la
enfermedad y la muerte, la soledad y una austera vida que no le permiten
disfrutar de mucha bohemia, lo hacen
conocido en medio de las vanguardias.
Sus poemas son leídos por los jóvenes entusiastas de la revolución modernista brasileña y aunque no participa abiertamente comparte las ideas de Mario de
Andrade, Oswald de Andrade y Ronald
de Carvalho quien leería Los Sapos, poema piada como lo llamarían los
críticos por su «burla» al Parnasianismo.
Bandeira es apodado «El San Juan Bautista
de la Semana del Arte Moderno». Sólo que él no se muestra totalmente de acuerdo
con cierto antiparnasianismo, antisimbolismo furtivo en los planteamientos del
Modernismo; debe mucho a esas
escuelas y las respeta aún sabiendo que ya parte de su obra está más próxima al Modernismo y a las formas libres del verso.
Pasado
el tiempo Bandeira logra un puesto significativo en la literatura brasileña e imparte
clases de literatura hispanoamericana en la
Facultad Nacional de Filosofía, vertiendo
al español una Antología que muestra una clara relación con sus contemporáneos de Iberoamérica.
Personalmente conoció a Mariano Picón
Salas e intercambió epístolas por un tiempo
con el escritor. Por su parte Picón Salas dijo de él:
«Si
esta poesía se expresa en uno de los más ágiles e invencioneros lenguajes poéticos que se
hayan escrito en América, en un verso capaz de toda audacia, más allá del
hechizo de la palabra, alienta su íntegro amor humano, su comprensión de lo pequeño, olvidado y humilde, y
aquel juego sonriente de ironía y de piedad con que conjura los lances trágicos de toda existencia. Apuesta ganada a la
muerte, y en que la vida vuelve a
emerger luminosa y tolerante, (...) Aquel poeta, enfermo en un sanatorio, que se preparaba a morir en 1912, y que ha llegado tan sano a la unánime
admiración de sus contemporáneos de
1958».
Bandeira traduce obras
importantes de la literatura universal al
portugués siendo ellas entre otras: Macbeth de Shakespeare, La
Machine Infernale de Jean Cocteau, Don Juan Tenorio de
Zorrilla, poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, etc. Hace periodismo en
diferentes lugares del país, escribe
ensayos, crónicas, crítica de música, de arquitectura y en fin se pasea por
todos esos lugares con cierta erudición en nada pedantes. Siempre una humildad de santo y enfermo lo hacen pasar por «un poeta menor» como se llamará a
sí mismo en su Itinerario a Pasargada.
Después de ser rondado por
la muerte llega a los 80 años y publica sus Obras
Completas marcadas por la vanguardia,
incluso por el Concretismo una de las últimas manifestaciones que pudo dilucidar. Había nacido en
Recife el 29 de abril de 1886, bajo
un signo extraño, y moriría a los ochenta y dos años en Botafogo, Río de Janeiro y sepultado en el cementerio San Juan Bautista, el 13 de octubre de
1968.
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MOMENTO
EN UN CAFE
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Cuando el entierro pasó Los hombres que
se hallaban en el café Se quitaron maquinalmente el sombrero Saludaban al muerto
distraídos Estaban todos volcados a la vida Absortos
en la vida
confiados en la vida.
Mientras uno se descubre en un gesto largo y demorado
Mirando el ataúd largamente
Este
sabía que la vida es una agitación feroz y sin finalidad
Que la vida es traición
y saludaba la materia que pasaba
Liberada para siempre del alma extinta
AUTO-RETRATO
Provinciano
que nunca supo
Escoger
una corbata;
Pernabucano a quién repugna
El
puñal del pernabucano;
Poeta torpe que en el arte
de la prosa
Envejeció
la infancia del arte,
E
incluso escribiendo crónicas
Quedó
cronista de provincia;
Arquitecto
fallido, músico
Fallido
(bebió un día
un
piano, pero las teclas
Quedaron
fuera); sin familia
Religión
o filosofía;
Teniendo
por mal la inquietud del espíritu
Que
viene de lo sobrenatural,
y en materia de
profesión
un
tísico profesional.
(Mafuía de Malungo)
POÉTICA
Estoy
harto del lirismo comedido
Del
lirismo de buen comportamiento
Del
lirismo funcionario público con libro de punto expediente
protocolo y manifestación de aprecio al sr. director Estoy harto del lirismo que se detiene y
va averiguar en el diccionario el
cuño
vernáculo de un vocablo
Abajo los puristas
Todas las palabras sobretodo los barbarismos universales
Todas las construcciones sobretodo las sintaxis de excepción
Todos los ritmos sobretodo los innumerables
Todas las palabras sobretodo los barbarismos universales
Todas las construcciones sobretodo las sintaxis de excepción
Todos los ritmos sobretodo los innumerables
Estoy
harto del lirismo seductor
Político
Raquítico
Sifilítico
De todo
lirismo que capitula o quiere estar fuera de sí mismo.
Lo que
resta no es lirismo
Será
contabilidad tabla de co-senos secretario del amante ejemplar
con
cien modelos de cartas y las diferentes maneras de
agradar a las mujeres, etc. Antes quiero el lirismo de los locos El lirismo de los borrachos El lirismo difícil y doloroso de los
borrachos El lirismo de los
clowns de Shakespeare
—No quiero saber más del lirismo que no sea liberación. (Libertinagem)
ARTE DE AMAR
Si
quieres sentir la felicidad
de amar, olvida tu alma.
El alma es la que corrompe el amor.
Sólo en dios ella puede encontrar
satisfacción,
no en otra alma.
Sólo en dios o fuera del mundo.
Las almas son incomunicables.
Deja tu cuerpo entenderse con otro cuerpo.
Porque los cuerpos se entienden, las almas no
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